miércoles, 11 de abril de 2007

LIBERTAD/ Santo Aeolus



LIBERTAD
Santo AEolus
[Fuente: REVISTA EDAD DORADA No.34 - ABRIL 2005]

Eternos y Amados Hijos de Dios:
Yo invoco, desde lo más recóndito de sus corazones, el deseo innato por la liberación de las limitaciones de todo tipo.
Cuando ese deseo agite, desenvuelva y punce sus almas letárgicas, les dará la fuerza, coraje, fe, confianza y poder del logro para seguir, hasta el fin en su búsqueda de la libertad.
¡Ustedes encontrarán la liberación para sí mismos y, en la maestría individual, encontrarán el camino y medios por los cuales puedan usar sus inteligencias, energías y la maestría recién adquirida para ayudar a liberar a toda la vida de la esclavitud!
Contemplen la naturaleza de la libertad.
Piensen qué significaría ser capaz de liberar a toda la vida aprisionada, enferma, infeliz e imperfecta.
¡Hagan su meta un deseo consciente de ver a toda la vida en libertad!
Así la libertad se volverá más que un deseo personal. Se volverá realmente una “Obsesión Magnífica”, para magnetizar e irradiar esa energía calificada para que le de a toda la vida la libertad de expresar su naturaleza Divina.
Particularmente este año, cuando en sí mismo el pensamiento forma es el Fuego Violeta del Amor de la Libertad, utilicen sus facultades individuales para vaticinar las posibilidades que son suyas, volviéndose uno con esa Llama en servicio para toda la vida.
Yo bendigo la vida que fluye desde la Fuente de toda la Creación hacia sus sinceros corazones!
Por este período de treinta días, pensemos todos en el don de la vida. Recordemos todos que es dada libremente y que por su uso todos rendiremos cuenta.
Contrariamente a la conciencia de la masa de la humanidad, que amargamente afirma “yo no pedí nacer”, todos los seres auto concientes pidieron la oportunidad para volverse co-creadores con Dios, en cualquier esfera en la que les correspondiera habitar.
Como resultado de tal solicitud, el flujo continuo de la vida desde el corazón de Dios y a través de la Presencia Divina individualizada ha continuado, paciente, constante, rítmica y amorosamente suministrando la vida a todos.
Con el don de la vida fue dada la libertad para usar esa vida como la inteligencia individual creyera mejor.
Aquellos de nosotros, que hemos elegido usar la vida para ensanchar los bordes del Reino de Dios hemos aprendido que la libertad, al tiempo que es un regalo glorioso, es también una prueba sutil de los poderes de discernimiento, amor, equilibrio y sabiduría.
Nosotros entramos de nuevo al Templo de la Libertad.
Aquí, elijamos todos bañarnos en la esencia de la Llama de la Libertad, calificada por aquellos que han usado bien su libertad.

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